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domingo, 21 de noviembre de 2010

Mercadeo dañino

 

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Volveremos a tocar un tema absolutamente antipático, pero necesario. Cuando se trata de nuestra salud, todos los esfuerzos que se realicen para conservarla y mejorarla, nunca serán suficientes. El mercadeo que se lleva a cabo con los alimentos que luego consumimos, muchas veces escapa a controles de los diferentes países o, tal vez, no son tomados con la seriedad que merece esta delicada cuestión.

En el mejor de los casos, podremos notar, si prestamos atención al salir de compras, que los precios suben, pero los envases se achican. En el peor de los casos, también la calidad del comestible, sufre un notable deterioro.

Las empresas tienen como objetivo principal, aumentar las ventas y mejorar sus ingresos. Nosotros, los consumidores tendremos que velar por nuestros intereses y por nuestra salud, no nos queda otra opción.

domingo, 30 de mayo de 2010

La mirada exploradora

Torre 4 

 

Los seres humanos tenemos la costumbre de mirar lo que se encuentra a la altura de los ojos, en menor proporción lo que está por debajo y, casi nada, lo que está más arriba.

Los animo a que realicen un sencillo experimento: la próxima vez que salgan de vuestras moradas para ir a trabajar, a estudiar, al supermercado, viajar, o simplemente vagar, traten de mirar para arriba. Seguramente esta tarea les insumirá algo de esfuerzo, pues estarán rompiendo con el viejo y muy arraigado hábito de visualizar sólo lo que está al mismo nivel de los ojos, a esto los fotógrafos llaman “Angulación horizontal”.

Salgamos con un espíritu aventurero a la calle, al exterior. Créanme que si no lo hicieron antes, o por lo menos en forma consciente, se sorprenderán al descubrir un mundo nuevo compuesto por techos, edificios de varios pisos, balcones, terrazas, copas de árboles… miles y miles de detalles que antes habían escapado a nuestra mirada. Novedosos paisajes urbanos abrirán sus puertas como recién inaugurados. Aunque siempre estuvieron allí, no los veíamos pues estaban fuera de nuestro campo visual, para ser más precisos, diremos que se encontraban fuera de encuadre.

Tal vez a algunos le parezca algo intrascendente toda esta cuestión, pero a otros, y me incluyo, les fascinará observar, por ejemplo, las formas raras que adoptan las plantas al ganar altura, el diseño deslumbrante y original de algunas construcciones, la coquetería de ciertos balcones, los diversos ángulos, colores y formas de los techos, las aves que en ellos retozan… en fin, todo un panorama interminable para advertir y percibir.

Es cuestión de desplegar una nueva perspectiva que permita, a esta nueva mirada inquieta, revelarnos lo que siempre existió sin que lo hayamos visto antes.

sábado, 3 de octubre de 2009

Mi método

Cuando las cosas se complican haciéndose más difíciles de lo que parecían, los de por aquí utilizamos este dicho: “Habrá que buscarle la vuelta”. Es algo así como tratar de hallar la salida, o una de las salidas. Acomodar las cosas, acomodarse uno, en fin… buscarle la vuelta.

Hace unos cuantos años que me propuse bajar unos diez quilos de peso. No resultó nada sencillo. Primero intenté varias dietas sin buenos resultados, luego me compré una cinta caminadora, al principio la usé bastante seguido, pero luego la encontraba agobiante, fastidiosa y terminé vendiéndosela a una amiga. No creo en las pastillas adelgazantes, después de enterarme de la experiencia de muchas personas conocidas, creo que acaban afectando la salud física y mental de quienes las consumen.

No quería gastar dinero en dietólogos, sobre todo por una cuestión de amor propio, ¿cómo no hallaría la solución por mis propios medios? Luego de mucho meditarlo y leer consejos de médicos y sabios en la materia, encontré mi propio método. Lo puse en práctica y luego de un año, ¡bajé los diez quilos! Además mejoré la salud y la apariencia en todo sentido. Estoy decidida a continuar, ya que no me demanda grandes sacrificios.

Les cuento. Primeramente cambié el consumo de alimentos: incorporé muchas, pero muchas frutas y verduras, añadí cereales a todas las comidas. Hago siempre una cena muy liviana y por las mañanas al levantarme tomo agua tibia o jugo de ciruelas (aceleran el tránsito intestinal y mejoran notablemente la piel). Descubrí que la bicicleta fija es mucho más atractiva que el caminador, ya que te permite hacer otras cosas: ejercicios de brazos con o sin pesas y rotación media de cintura. Además la coloqué frente al televisor, por lo tanto me incentivo mirando programas que me gustan mucho, o películas. Conclusión: todos los días, indefectiblemente, completo una hora de este ejercicio y sin mucho esfuerzo.

Trato de comer muy pocos panificados y nada de grasas. Nunca paso hambre, pues me lleno con alimentos saludables, ricos en fibras y vitaminas. Tomo más agua. Mi médico dice que mejoré en todos los aspectos.

Estoy convencida de que si uno “le busca la vuelta a las cosas”, y no abandona o se desmorona ante el fracaso de los primeros intentos, siempre se puede llegar al éxito, siempre se puede conseguir un buen resultado. Las ganas hacen la diferencia. ¿Quieres cambiar algo en tu vida?, ¡comienza ya mismo!

domingo, 26 de abril de 2009

ANIMARSE A MÁS




Tengo escrita en el messenger la siguiente leyenda, “¿Cuál es la peor derrota?: Desanimarnos". Está buena, la copié de alguien que sabía lo que decía. Convengamos que tiene mucha razón. Sin embargo, como dice la canción, “¿Cómo le explico a mi corazón?", ¿cómo le hago entender lo que le conviene?, porque el corazón no entiende razones, se desalienta y es difícil sacarlo de ese estado. Tarea complicada, más no imposible.
La vida está repleta de altibajos, de buenos y malos momentos, de alegrías y tristezas, o aprendemos que de eso se trata o convertiremos nuestra existencia en un verdadero paño de lágrimas. A nadie le gusta fracasar o equivocarse, no obstante hasta los seres humanos más perfectos o geniales, lo han hecho. Existen miles de ejemplos al respecto.
Por eso lo digo y lo repito, cosa que se me grabe, la diferencia no radica en las cosas que nos pasan, sino en la actitud que tomamos ante ellas. Allí está el quid de la cuestión.
Debemos hallar la forma, la manera de “poner en primera” al corazón, para que arranque la marcha con todas sus fuerzas. Ante cada piedra en el camino, ante cada tropiezo, ante cada caída, levantarse, sacudirse y volver a empezar… eso es vivir.
Está permitido derramar algunas lágrimas, porque somos de carne y hueso, no somos cascotes, pero tengamos en cuenta que todo el tiempo y la energía que perdamos en conmiseraciones, será el que le restemos a la futura empresa.
Si voy a emprender un nuevo camino, allá iré, desconozco a ciencia cierta cuál será el resultado, pero cualquiera sea, lo prefiero mil veces a quedarme parada, inmóvil, paralizada por el miedo al fracaso, al principio del sendero.
Animarse a más… siempre.

sábado, 18 de abril de 2009

BUENAS Y MALAS COSTUMBRES


Estoy trabajando arduamente para acabar, de una vez por todas, con un mal hábito que se halla cómodamente instalado, formando parte de esos rasgos personales que más detesto.
Cuando voy al supermercado, me fijo, como aprendí hace algún tiempo atrás, en los valores nutricionales y demás características substanciales de un producto, sin embargo tiendo a pasar por alto un detalle elemental: la fecha de elaboración y vencimiento. Trasladando esto a todos los ámbitos de la vida caí en la cuenta de que me hubiese ahorrado muchos dolores de cabeza si prestaba atención a los plazos, a los tiempos de las cosas.
Es necesario observar cuidadosamente las fechas. Los abogados lo saben muy bien y aconsejan a sus clientes, por lo menos el mío lo hace, a no perder de vista el día en que fue presentado un escrito y el término del mismo. No es algo tan complicado, sólo hay que darle la real importancia que tiene.
Un vencimiento pasado por alto, puede significar un gran perjuicio para nuestros bolsillos, pues generalmente se deben pagar intereses por mora, además de todo el papeleo y diligencias extras que esto acarrea en la mayoría de los casos.
Conozco personas que elaboran planillas donde figuran los pagos que deben hacer detalladamente, con monto y día de extinción del plazo para abonarlo (mi esposo es una de ellas), creo que es una buena idea. Insisto, no es bueno ignorar estos requisitos, que pueden hacernos la vida más tranquila. Como diría mi abuela, “Más vale prevenir que curar”, por eso me he propuesto firmemente mirar todas las fechas y prescripciones que sean necesarias y ojalá ustedes también logren acoplarse a esta buena y sana costumbre.

lunes, 2 de marzo de 2009

Consumismo...


¿Se dieron cuenta que, a lo largo de nuestra vida, adquirimos tantas cosas que no necesitamos realmente? A algunas ni siquiera las llegamos a utilizar una vez.
Varios años atrás, leí que, “No es más rico aquel que más tiene, sino el que menos gasta”, esta frase estuvo mucho tiempo dando vueltas en mi mente. Comencé a observar mi conducta y la de las demás personas que me rodeaban, con respecto a las compras y adquisiciones en general. No es que me desviva por llegar a ser millonaria, pero lo que sí me molestaría es descubrirme un día, rodeada de cosas superfluas, que no preciso, que no me hacen feliz y sólo me causan molestias.
Si compro gran cantidad de comestibles, los tendré que consumir antes de su vencimiento, esto me presionará y sólo hará que aumente de peso. Si lleno la casa de muebles y adornos, tendré que invertir en una persona que los limpie o de lo contrario me llevará horas hacerlo yo misma. Todo objeto necesita cuidados, si no se deteriora y pierde su encanto.
¿Para qué llenar el ropero de vestidos y zapatos?, si con una pequeña cantidad de los mismos podemos vernos bien.
Si cuidamos los electrodomésticos y demás elementos útiles de la casa, nos durarán más tiempo, no necesitamos cambiarlos continuamente, siempre se los puede reparar. Hay que “sacarle el jugo a las cosas”, no dejar que ellas nos saquen el jugo a nosotros. Eso no es ser tacaño ni miserable, es saber cuidar y administrar lo que se posee. Es una actitud ante la vida, que se traslada a todos los ámbitos… no derrochar, no malgastar, no desperdiciar.
Tener lo esencial, ¿para qué más?
Recordemos que son otros los aspectos que nos dan felicidad, aquellos que no se adquieren con dinero, los inmateriales. Como decía el poeta, “Lo invisible a los ojos”, pero que llena el alma.