Mostrando entradas con la etiqueta Actitudes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actitudes. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de septiembre de 2010

Combatientes

 

Resiliencia

¿Saben lo que significa el término RESILIENCIA? Si ustedes son personas que no se dejan abatir fácilmente por las circunstancias adversas y en cada tropiezo ven una oportunidad, van a sentirse totalmente identificados con esta nota.

La conocida frase que reza, “Cuando una puerta se cierra, otra se abre”, no es irreal, ni se trata de un cliché. La vida siempre nos ofrece salidas, caminos alternativos y miles de posibilidades. En cada uno de nosotros está el abrir los ojos, la mente, y saber aprovecharlas.

Estamos escribiendo nuestra historia. Cada minuto cuenta, ¡a despabilarse!

domingo, 7 de febrero de 2010

Pederastia


Cuando una pareja se pelea en la calle, o cuando un patrón maltrata al empleado, o dos hombres se toman a las trompadas, uno duda si se mete o no. Son pocas las personas que, sin pensar, intervienen de alguna manera. Generalmente la gente no quiere pasar por metida o inmiscuirse en asuntos ajenos y de índole desconocida. El tema es controversial, se presta a debate. Sin embargo, existe una cuestión que no admite la mínima duda, ni discusión, y es cuando en el conflicto, interviene un niño.

Los menores no pueden defenderse por sí mismos, somos los mayores los que tenemos la responsabilidad, el deber cívico y moral, de velar por la integridad de los mismos. Por lo tanto, si vemos a un adulto maltratar, de cualquier forma o modo, a un pequeño, tenemos la obligación de actuar y detener esa insana actitud.

No podemos mantenernos al margen. Debemos colaborar de alguna manera, para frenar todo tipo de abuso infantil. Abramos los ojos, prestemos atención, y si vemos “algo raro”, hagamos algo al respecto. Denunciemos, hablemos con otras personas sobre ello, o por lo menos, pasemos el dato a algún individuo que esté capacitado para actuar en esos casos o se anime a hacerlo. Cualquier paso que demos, será siempre mejor que quedarnos de brazos cruzados y con un tremendo cargo de conciencia.

¡Actuemos!, hagámoslo por los inocentes que no tienen voz y también por nosotros mismos. Que Dios nos ayude, porque no es un tema sencillo y nunca se podrá hacer lo suficiente. Que Dios nos ayude…

Gracias a Senovilla y a Marcelino Madrigal, que no se quedaron al margen de esta problemática.

domingo, 9 de agosto de 2009

Coraje cívico


Esta semana por casualidad observé, en un canal alemán, un documental que hablaba sobre las diferentes formas que tienen las personas de reaccionar frente a un hecho de agresión callejera. Quedé tan sorprendida, cuando descubrí, junto a los protagonistas que llevaban adelante el programa, los resultados del estudio. ¡El noventa por ciento de la gente no se mete, no trata de detener la agresión, ni aun tratándose, el atacado, de un sujeto indefenso! La mayoría hace de cuenta que no ve nada y sigue rápido su camino. Existe un porcentaje de personas, y esto sí es absolutamente censurable, que ubicados a una distancia prudente, quedan observando la escena, porque disfrutan del dolor ajeno, aunque se nieguen a admitirlo luego. Gracias a Dios, unos pocos individuos hacen la diferencia, se despojan del egoísmo, de la cobardía y tratan por todos los medios que el agresor se detenga y termine con la violencia, inclusive ponen en riesgo su propia vida.

Si alguien me golpeara o intentara asaltarme, les aseguro que me gustaría mucho que algún ser humano hiciera algo por mi vida… ¡algo!, cualquier cosa, menos la indiferencia. Por eso tengo bien claro lo que haré por otros que estén en una situación de riesgo o peligro de vida, haré lo mismo que quisiera para mí.

No nos quedemos impasibles frente al dolor ajeno. Dicen los sicólogos que si uno no actúa en casos así, durante muchísimo tiempo es acompañado por un espantoso sentimiento de culpabilidad, ¡y no es para menos!

No es necesario ponerse en peligro, lo primero que debe hacerse es buscar ayuda de alguna manera, gritando, llamando por teléfono a la policía, solicitando la atención de otros transeúntes, en fin, mucho puede hacerse, el tema es no quedarse pasmados o huir sin auxiliar.

No importa que en ciertas ocasiones nos expongamos al ridículo o que desprecien nuestro apoyo, tengamos en cuenta que, en algunos casos, ni el propio afectado tiene conciencia del mal que otros le están causando (niños, mujeres y hombres golpeados por familiares directos).

Hay que tener bien presente: lo que hagamos por los demás, algún día lo harán por nosotros o por los seres que amamos… así es la vida, se los digo con toda certeza.